



Esta conversión de la clásica franquicia de juegos de lucha es bastante gloriosa. Por una vez, la jugabilidad es rápida y sensible, y aunque los sprites son un poco diminutos, la acción es perfectamente legible. El sistema de combos es divertido y adictivo, y los personajes son geniales. Como suele ocurrir con las conversiones de Takara, el juego está lleno de códigos secretos y personajes. Podrías decir que le falta música y fondo y no estarías equivocado, pero este KoF‘95 es un maldito buen juego, solo obsoleto y eclipsado por su propia secuela.