



Una fiel recreación del clásico arcade. Incluso si la pantalla de Game Boy no muestra colores, volver a pintar todos los niveles no es un problema. El juego empieza con un tutorial sencillo que te introduce en la premisa del juego, los enemigos y los bonos. Pero al igual que otras adaptaciones como Pac Man, el tamaño de las fases obliga a desplazar la pantalla, impidiéndote tener una visión de conjunto y de todos los peligros que pueden aparecer. Afortunadamente, la acción no es tan rápida, pero a veces puede ser complicada.