



Este clásico juego de rompecabezas sigue siendo bueno en Game Boy. Pero hay fallos estructurales que impiden que sea un clásico instantáneo. El obvio es la falta de color, en un juego basado en colores. Los matices se reemplazan con símbolos lo suficientemente diferentes, pero eso no es ideal. El otro fallo es la ausencia de un modo para 2 jugadores y una falta de modos de juego en general. Aun así, el juego es divertido gracias a su gran concepto. Y la ternura de la versión arcade original sigue ahí.