



Nunca fui realmente fanático del género hack ’n slash: siempre me parecía demasiado desordenado, con demasiadas cosas en la pantalla. La única experiencia que tuve en aquella época con este tipo de juego fue con Catacomb en PC, y me encantó. Lo redescubrí años después, y eso fue lo que me decidió a conseguir Gauntlet II, y no me decepcionó. Claro, el juego salió temprano en la vida útil de Game Boy, así que los gráficos y la música son algo básicos, pero el juego en sí es muy divertido. Ojalá algún día pudiera jugar con tres personas más.