



Este juego de mesa clásico es tan básico como puede ser, pero siempre es muy divertido. Recuerdo haberlo jugado por primera vez en uno de esos cartuchos ilegales de 100 en 1. Se llamaba Reversi en la pantalla de menú y, aunque todos los juegos estaban en japonés, al menos podía jugar este con facilidad. Bueno, en realidad no tan fácilmente: me ganaban el trasero regularmente la computadora, porque no podía pensar dos o tres movimientos adelante, lo cual es necesario con ese tipo de juegos. Por cierto, me encanta el aspecto de las dos mascotas en la portada.