
Esta representación de las últimas 12 horas en la vida de Jesús comienza con su traición por Judas, su condena por los fariseos y su comparecencia ante Poncio Pilato. Pilato remite al rey Herodes, pero Herodes devuelve a Jesús. Pilato entonces pide a la multitud que elija entre Jesús y Barrabás. La multitud elige a Barrabás. Pilato se lava las manos del asunto, y a Jesús se le obliga a llevar la cruz por las calles hasta el Golgota, donde los soldados romanos lo crucifican. Aunque Jesús teme brevemente en su sufrimiento aturdido que Dios, su Padre, lo haya abandonado, supera su miedo y con su último aliento entrega su espíritu a Dios: “En tus manos, oh Señor, encomiendo mi espíritu”. En el momento de su muerte, la propia naturaleza se vuelve.