
En la Londres victoriana, al girar el siglo, donde los magos son ídolos, dos jóvenes magos muy diferentes se proponen trazar sus propios caminos hacia la fama. Robert Angier es un artista consumado — vistoso, sofisticado y un verdadero showman — mientras que Alfred Borden es un purista creativo de garras ásperas que carece del pavoneo necesario para exhibir sus trucos. Como amigos y socios, constituyen la combinación perfecta, pero cuando uno de sus trucos sale terriblemente mal, los amigos se convierten en enemigos y comienza una batalla creciente de superación mutua, con un peligro cada vez mayor para quienes les rodean.